Una novela irónica y conmovedora que gracias a la ocurrente mirada de su narrador, un gato, nos reconcilia con la vida.
Un gato, es un gato, es un gato... diría una sabia mujer, pero Nana no es un gato cualquiera. Tiene el pelo blanco y la cola en forma de siete, le gustan los filetes de cerdo empanados y los platos a base de pollo y salmón, tiene las uñas afiladas, la mirada atenta... pero hay más: Nana entiende el lenguaje de los humanos y tiene opiniones muy suyas a propósito de la vida.
Nació en la calle y estaba …
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