Ingrid Beck vuelve con todo el humor de la «Guía (inútil) para madres
primerizas». Esta vez embarca en su locura a Alejandro
Fainboim, el pediatra de sus hijos.
La sala de espera de un pediatra es un cuadro dantesco. Ese lugar al que
llegamos luego de un arduo casting para encontrar al pediatra ideal es
el caldo de cultivo de piojos, mocos y virus en todas sus variedades. Es
el lugar al que llegamos con nuestras ojeras, bolsos, ropa manchada,
asientos de bebé, mamaderas y a veces también con lo que queda de quien
supo ser nuestra pareja. Y, por …
Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar su experiencia y nuestros servicios analizando su navegación en nuestra web y cómo interactúa con nosotros y poder mostrarle publicidad en función de sus hábitos de navegación. Para consentir su utilización, pulse el botón “Acepto”. Puede obtener más información consultando nuestra Política de Cookies.