«Oh, dioses, ¿era esto el amor? ¿Me estaba enamorando? ¡No podía ser! ¿Y ahora qué? ¿Qué se suponía que debía hacer uno cuando se enamoraba? Y lo que es más, ¿sería yo solo el que tuviera esos sentimientos?».
Cupido es el gran dios griego del amor, pero lleva siglos jugando con los corazones de los mor-tales. Se ha convertido en un joven egocéntrico y caprichoso al que solo importa su propia di-versión.
«¿Amor? Claro que sí, ¿acaso no había amor y deseo en las noches locas de pasión?».
Llega un momento en que su comportamiento se vuelve tan errático que …
Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar su experiencia y nuestros servicios analizando su navegación en nuestra web y cómo interactúa con nosotros y poder mostrarle publicidad en función de sus hábitos de navegación. Para consentir su utilización, pulse el botón “Acepto”. Puede obtener más información consultando nuestra Política de Cookies.