Sandra aún no sabe que su corazón está en peligro. Alguien a quien le parece irresistible se lo hará perder de la forma más literal posible.
Salvo por algún kilo de más, Sandra se siente satisfecha con su vida; tiene buenos amigos, un trabajo que le gusta y la mejor abuela posible. El problema es que la anciana insiste en recordarle una y otra vez con sus cartas del tarot que esto cambiará pronto. Sea como sea, Sandra nunca se ha tomado muy en serio sus brujerías, porque son solo eso, ¿verdad? Brujerías y nada más. ¿O es verdad que …
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