«¿Qué tiene que ocurrir para que dos personas se odien? A veces, llamar a la puerta es más que suficiente.».
Miguel
Era un trabajo rápido. Ir, firmar y volver. No había razón para entretenerse, al fin y al cabo, Santo Domingo de los Altos no era famoso por su variedad de ofertas recreativas. Y, de haberlas, siempre terminaban en tragedia, al menos en mi caso.
Y sin embargo, ahí me tienen una vez más. Como una polilla atraída por la luz. Por hacerle un favor a una buena amiga, ya me veo otra vez chamuscado. Tiempo al tiempo.
Pablo
Poner …
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