Frente a la sociedad de los creyentes, de los que aceptan acríticamente los relatos que se los ofrecen, la sociedad de los espíritus libres que discuten y construyen proyectos y que saben que la forma más persistente del mal es el abuso de poder.
La tradición ilustrada encalló precisamente en sus desvaríos utópicos, cuando quiso convertir sus propuestas …
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