Águeda sale cada tarde a la alameda del paseo marítimo. Continúa pareciendo la mujer segura y protectora de siempre, hermosa en su vejez; pero comienza a advertir síntomas de demencia senil. Sin embargo, ésa no es su única preocupación: Susana, su hija mayor, profesora a punto de jubilarse, acaba de ser abandonada por su marido. Y le inquieta aún más Nora, su otra hija, que trabaja como vigilante en un garaje de otra ciudad. Desde hace diez años, Nora vive sola en el apartamento que compartió con Paul y apenas mantiene contacto con ellas. A pesar del esfuerzo de Águeda …
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