«Me llamo Sherlock Holmes, y mi profesión consiste en saber lo que otros no saben»: antes de que el famoso detective creado por Arthur Conan Doyle pudiera pronunciar estas palabras en 1891, el relato detectivesco llevaba más de cincuenta años definiéndose. Todavía en 1850 Dickens aseguraba que los «procedimientos» de los detectives seguían «siendo una incógnita». El largo reinado de Victoria de Inglaterra (1837-1901) vio nacer el género, desarrollarse y fructificar en la variedad y la exuberancia que el siglo XX recogería, dando pie a una de las tradiciones narrativas más populares e influyentes de nuestra época.
La antología Cuentos …
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