«Nos pasamos la vida concibiendo paraísos de los que luego la gente no sabe cómo escapar.»
Valeria Stoppa trabaja en una residencia de enfermos de Alzhéimer en Roma. Les da de comer, les cuenta historias y atiende a aquellos que van perdiendo poco a poco su memoria. Pero Valeria, en la actualidad, no se llama Valeria sino Paola. De hecho, ha cambiado de nombre varias veces para escapar de su pasado. Y a ratos desearía que sus propios recuerdos también fueran desapareciendo: el de su familia, rota por las discusiones políticas; el de su juventud, llena de dilemas y confrontaciones; …
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