"Mi hijo contempla aquel símbolo de poder con fascinación, como si descubriera que su mayor fantasía se ha convertido en una realidad cercana al tacto. Sin embargo, su mirada cambia, y él me observa entonces con pánico. Sus manos cierran la caja y me la devuelve.
Y, como el hombre maduro que yo jamás seré, me responde: No papá, mejor no. Es demasiada responsabilidad."
Demasiada responsabilidad es una confesión de parte y un alegato a favor de una nueva forma de paternidad: más tierna y frágil, pero también más sabia. A través de historias, reflexiones, apuntes y obsesiones Enrique Planas …
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