Andrea Ferrari abre el juego al tiempo adolescente de las preguntas, las inseguridades y las decisiones. ¿Qué mostramos de nosotros mismos? ¿Qué queremos ocultar? ¿Cómo enfrentamos la mirada de los otros?
Yo tengo vergüenza de muchas cosas: mis brazos demasiado largos, mis pies enormes, mi cuerpo tan desgarbado que no logro disimular ni con buzos extragrandes. También de que mi mamá esté embarazada (porque ¿quién tiene un hermano a los 14 años?). Pero sobre todo me avergüenza mi cara: una constelación de infinitos granos. Por eso, fue genial cuando el mundo se detuvo con la pandemia y llegaron los barbijos …
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