Una mujer busca, construye y encuentra su identidad trabajando con otras mujeres que viven en precario en los barrios marginales de Sevilla.
«Todas las novelas son reaccionarias -me dice un crítico feo, marxista y sentimental- porque son como los coches: te metes dentro, viajas en ellas y te refuerzan la idea de que somos un yo autosuficiente y que el único problema consiste en encontrar la gasolinera oportuna cada tantos kilómetros y tener pasta suficiente para poder llenar el depósito.» Quizá tenga razón. Y sin embargo.
Una mujer que ha pasado la cuarentena se reincorpora a la vida laboral trabajando …
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