Con tan sólo mencionar al Chavo del Ocho puede ponerse a la gente de buen humor.
La gracia del Chavo del Ocho ha hecho reír al mundo durante 35 años, pero también se hace reflexionar; en la vecindad en que vive también han cabido el sarcasmo, la ingenuidad, la denuncia, la nostalgia, el ingenio, la ironía.
Y es por eso que no hay este libro un solo párrafo que no contenga algo interesante; así, por ejemplo: "Los animales que comen carne se llaman carnívoros; los animales que comen frutas se llaman frutívoros; los animales que comen de todo se llaman …
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