Hace 5.000 años un hombre cambió el mundo con un simple punzón y unas toscas tablillas de barro...
Uruk, Sumeria, 3000 a. C. Dingir era sólo un niño cuando su padre ofendió sin querer a la despiadada diosa Inanna, llevando la desgracia a su familia. A partir de ese momento el muchacho creció apartado de los suyos, criado por unos extraños y sometido a crueles torturas en la escuela. Pero con los años, aquel joven tímido y asustadizo se convirtió en un concienzudo contable, encargado de custodiar las bullas, las vasijas de barro que simbolizan la deuda del rey con …
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