Desde hace décadas los guionistas han examinado la estructura de sus guiones pensando en lo que puede sucederle al protagonista, olvidando que lo que realmente debe preocupar al guionista es lo que le pasa al espectador. La obsesión por destripar estructuras y actos, rastrear motivos y significados o mirar solo en el mundo audiovisual, ha logrado que la escritura de guión se haya convertido en un proceso aburrido, fatigoso y previsible, más propio de analistas y críticos que de creadores.
Daniel Tubau, en coincidencia con la renovación propiciada por los creadores o showrunners de las nuevas series de tele-visión, propone …
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