«¿Para qué abrir heridas? Que si el mestizaje, que si lo mexicano, que si lo español... Y peor aún si van ligados a traumas históricos, corrupción, dictaduras, farsas.»
José Gallostra llevaba dos años fungiendo como ministro extraoficial de la España franquista cuando, el 20 de febrero de 1950, fue asesinado a tiros en una calle de la Ciudad de México. Gallostra actuaba en realidad no como embajador, sino como un espía político, y servía de enlace en operaciones ilícitas, en contubernio con algunos personajes de la colonia española. Aparte de provocar un conflicto diplomático, y de que su ejecutor …
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