«Fue un otoño extraordinario. El otoño en el que tú meenseñaste a vivir y yo te enseñé a morir. Durante la últimaaventura, filosofamos, investigamos, leímos las viejas cartasde tu hermano Stephen. Las cartas que relatan una épocay un pasado familiar. Gracias a una antigua foto en un sobrecon matasellos de Sheffield, encontré respuesta a la dudosapaternidad de Gill. Me encanta hacer de detective. Las cosasde Stephen siguen en la buhardilla, metidas en sus cajas debombones y a veces las saco y releo una poesía del cuadernoinfantil. Allí, en la Inglaterra de 1957, estaban las respuestasy mientras yo escribía este Jardín …
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