París, década de 1840. Pedir prestado, no pagar deudas, irse a la cama sin cenar (o cenar sin irse a la cama), almorzar dos días seguidos, quemar manuscritos o lienzos en una chimenea sin leña, huir del casero y de los agentes judiciales, fabricar un palacio con un telón de teatro, conseguir diez francos para comprarle un ramo de violetas a una mujer (que las lucirá con otro)… estar, en fin, «de continuo por debajo del ecuador de la necesidad» es un tipo de vida que únicamente los bohemios saben convertir no sólo en arte sino en «una obra genial». …
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