«¡¡Mamá, no quiero dormir, quiero vivir!!»
Hay un momento en la vida de los niños en el que empiezan a hacer sus propias deducciones y, como todavía están sin manipular, a veces tienen una claridad de ideas que a los mayores nos desconcierta. Estas frases ingeniosas se suelen quedar en el ámbito familiar, pero por fin, gracias a este libro, van a tener la importancia que se merecen. Algunas de las reflexiones que hay aquí parecen de Sócrates o de Confucio, pero solo son ocurrencias de niños... Abre el libro por cualquier parte y prueba a leer solo una página.
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