El señor Gibson, viudo, médico de la pequeña localidad de Hollingford, es de los que opinan que «el mundo iría aceptablemente bien sin mujeres». Sin embargo, siempre pendiente de sus pacientes, apenas es capaz de cuidar de su casa y de su hija, a quien empiezan a rondar ya los primeros pretendientes. Pese a todos sus resquemores, decide buscar una mujer con el fin de que gobierne su caos doméstico y cumplir como una madre vigilante para su hija; y contrae segundas nupcias con una maestra de escuela cuarentona, madre a su vez de una muchacha bellísima. La pragmática elección …
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