Como el gran conquistador y heroe de los 90s, Miguel Indurain rápidamente huyó de la fama y de las abrumaciones; manteniéndo se humilde, tímido y muy cercano a sus raices y a su tierra. A través de su personalidad, su voluntad de hierro y sus soberibas habilidades para dominar la bicicleta, Indurain fue descrito muchas veces como una máquina perfecta del ciclismo. Todavía en 1996 se vió al mejor campeón del Tour de todos los tiempos, con una voluntad de hierro y una fuerza arrolladora, año en el que de manera abrupta decidió poner fin a su carrera profesional y …
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