Te lo contaría... pero tendrÍa que matarte
Mientras el suelo de San Francisco tiembla por enésima vez, un hombre y una mujer desafían al destino encaramándose a la azotea de un gran edificio y se pasean en precario equilibrio por encima de un muro. No son personajes anónimos, y la rocambolesca escena no es el fruto de un arrebato de locura, sino que forma parte de un juego que empieza a ser demasiado peligroso. En cuarenta y ocho horas, dos personajes públicos han hallado la muerte en extrañas circunstancias. Dos días después, una fiscal federal fallece tras un inexplicable choque de vehículos. …
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