Crónica de infamias y canalladas cometidas por los principales protagonistas de ese infierno que fue la Revolución Mexicana.
Tres veces se cruzaron los destinos de Francisco Villa y un tal Emil Holmdahl, mercenario estadounidense.
La primera, cuando ambos se pusieron al servicio de la revolución maderista, Villa en las filas de Pascual Orozco, y Holmdahl en un comando extranjero. La segunda, cuando el Centauro del Norte arrasó Columbus y el ejército de los Estados Unidos rastreó su huella, sin éxito. La última, el 6 de febrero de 1926, cuando supuestamente Holmdahl profanó la tumba de Pancho …
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