Una novela irrepetible, de una poesía intransigente, dura como una piedra de afilar, furiosa como un pequeño vestido rojo, que nos enseña cómo adquirir el coraje suficiente para querer preguntar, querer responder y querer comprender.
«Desear un vestido rojo es un pecado espantoso si eres mujer. Porque de entrada el primer pecado es darse cuenta de que es -en definitiva es la verdad- una mujer; porque el segundo pecado es creer ingenuamente que es una mujer como las demás, que podría expresarse como las demás; porque el tercer pecado es decirse que al fin y al cabo sí que …
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