Una familia va en busca de una casa en el campo y se enamora de una vieja caserón que se levanta entre altas hierbas y árboles. Necesita algunas reformas y, entre el carpintero, el albañil y el fontanero lo dejan como nuevo, pero también hace falta pintarlo. La familia se pone de acuerdo en que sería más divertido pintarlo ellos, pero cada uno lo quiere de un color y, por si fuera poco, en la ferretería solo tienen tres colores: rojo, azul y amarillo. Pero al padre se le ocurre una idea: «Ahora vais a ver –dijo– cuántas cosas pasan …
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