En el centro de este libro hay un sueño cuya acción se desarrolla en un inmenso burdel que es a la vez un museo. Es el único sueño que Baudelaire ha contado. Entrar en él es sencillo, pero sólo se sale a través de una red de historias, relaciones y resonancias que envuelven no solamente al soñador sino a aquello que lo rodeaba. Allí destacan dos pintores acerca de los cuales Baudelaire escribió con impactante agudeza: lngres y Delacroix; y otros dos que sólo a través de él se desvelan: Degas y Manet.
Según Sainte-Beuve, maligno e iluminado, Baudelaire se …
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