Prólogo de Eduardo Matos Moctezuma
Autonomía y libertad son bienes y derechos incuestionables: entonces, ¿por qué nos resistimos a ejercerlas ante Su Majestad la Muerte?
A diferencia de la vida, la ciencia carece de límites. Los inconmensurables avances de la tecnología médica han prolongado, no siempre para bien, la vida. Cuando privan la desesperanza, el dolor, el sufrimiento y el desasosiego, y se prolonga la muerte por el uso inadecuado de la biomedicina, el ser humano tiene derecho a elegir cuándo y cómo morir. Adueñarse del final es un privilegio. Hacerlo dignifica a la persona, ilumina su historia y enaltece …
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