Un recorrido por los Mundiales que jugó la Argentina -o mejor, por los Mundiales que jugamos-, desde 1930 hasta hoy.
En la cancha la camiseta se debe honrar, defender y, sobre todo, transpirar. El sudor es a la camiseta, en el fútbol, lo que la sangre a la bandera en la guerra. De la camiseta transpirada a la bandera ensangrentada hay un paso, sin duda excesivo. Se dice "dar la vida" en el esfuerzo; sudar sangre, exactamente. Los simbólicos colores se exaltan con la humedad. Además, siempre quedan las lágrimas de reserva: una catarata de efusiones que prometió, enumeró Churchill …
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