Un meteorito radioactivo podría facilitar masacres masivos si llega a manos de un grupo terrorista.
Hace más de mil años, un vikingo realizó un hallazgo de cuya trascendencia era incapaz de hacerse una idea: un meteorito con una capacidad radioactiva tan poderosa que podría causar una auténtica hecatombe mundial.
La piedra permaneció oculta en un santuario de Groenlandia hasta nuestros días, a salvo de ambiciones que pudieran desencadenar su colosal poder destructor. Un arqueólogo la descubrió e informó de su existencia a su patrocinador, un multimillonario cuyo corazón albergaba unas inextinguibles ansias de venganza. Y él no era el único …
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