Tres años estuvieron hablando. Ella, en el sillón reclinable; él, a su izquierda. En un cuarto al borde del Ávila, donde ella pasa la mayor parte de sus días, se desarrolló este acto de insistencia. Ella, Sofía Ímber; él, Diego Arroyo Gil: cientos de conversaciones después, eran una misma voz. Narrado en primera persona, La señora Ímber. Genio y figura, es el testimonio de una provocadora de 91 años de edad que dice que quiere aprender a creer en Dios. Su infancia en Rusia y luego en Venezuela, la vida en París con Guillermo Meneses, su primer marido; la amistad …
Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar su experiencia y nuestros servicios analizando su navegación en nuestra web y cómo interactúa con nosotros y poder mostrarle publicidad en función de sus hábitos de navegación. Para consentir su utilización, pulse el botón “Acepto”. Puede obtener más información consultando nuestra Política de Cookies.