Sin duda, una de las metodologías educativas innovadoras en la universidad actual es el Aprendizaje-Servicio (ApS). Con una orientación epistémica de corte pragmatista, conecta currículo y necesidades existentes en la comunidad, de modo que articula una pedagogía esencial para que el alumnado avance vinculando la construcción de conocimiento a un compromiso de tipo social.
Ahora bien, su proliferación en la educación superior ha servido también para advertir de que los proyectos de ApS han de servir a propósitos de calidad en su elaboración, implementación y evaluación, dentro y fuera de las aulas.
Esa, y no otra, es la clave de …
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