En Las partículas elementales, Houellebecq lleva a sus últimas consecuencias su frase «Todas sociedad tiene sus puntos débiles, sus llagas. Meted el dedo en la llaga y apretad bien fuerte» La novela narra el improbable nudo que unirá los destinos de dos hermanastros: Michel, prestigioso investigador en biología, especie de monie científico que a los cuarenta años ha renunciado a su sexualidad y sólo pasea para ir hasta el supermercado; y Bruno, también cuarentón, profesor de literatura, obsesionado por el sexo, consumidor de pornografía, misógino, racista, un virtuoso del resentimiento. Encarnación consumada, en fin, de una sociedad en que la …
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