En ese momento escuchó el zumbido del BlackBerry en el bolsillo exterior de su bolso de cuero de cocodrilo que estaba en la mesa de noche. Se volvió. Pocas personas tenían ese número. Tomó el teléfono y lo encendió. La leyenda en la pantalla decía: Tiene dos llamadas perdidas y un mensaje. ¿Desea ver sus mensajes? Apretó la tecla “Ver”. “Me pregunto qué quiere ahora mi pequeña niña”, dijo cariñosamente, y el texto apareció. Era espeluznantemente breve y simple: Están ocurriendo cosas terribles. Hombres extraños con armas… Hazel Bannock es la dueña de Bannock Oil Corporation, uno de los más …
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