Hay trabajos periodísticos que con el tiempo alcanzan la consideración de clásicos por la fuerza de su denuncia, por la energía de sus descripciones, por el ritmo literario o por poner en primer plano los detalles importantes.
Esta crónica está escrita junto a la habitación de cristal blindado. Allí dentro hay fanáticos que llevan en su frente la señal de golpes diarios contra la alfombrilla del rezo, pero también los hay que presumen de juergas, amantes y drogas. Los hay de conversión reciente y quienes durante años viajaron por todos los escenarios que en Europa se han ido vistiendo …
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