Este libro cuenta la historia de una amistad, la de Julio Aro y Geoffrey Cardozo, que pasaron de ser enemigos en 1982 a amigos unidos por una causa justa.
Un vínculo que permitió que 121 familias pudieran identificar el lugar donde descansan sus hijos en el cementerio de Darwin, en Malvinas, y así lograr el cierre de un duelo demasiado largo y para poder decir que sus familiares dejaron de ser "Soldados argentinos solo conocido por Dios", recuperar su identidad y convertirse en lo que nunca debieron dejar de ser: héroes con nombre.
El final de la guerra de Malvinas …
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