En Nueva York a finales del siglo XIX los grandes escaparates se multiplican despertando la imaginación de los transeúntes, la publicidad comienza a sofisticarse y parece que la iluminación eléctrica y el teléfono terminarán por imponerse. En un escenario así, parece que cualquier sueño puede hacerse realidad. Y Martin Dressler está dispuesto a soñar. Su meteórica carrera empieza en la tabaquería de su padre; trabajará después como botones y recepcionista antes de decidirse, a los veintidós años, a poner en marcha su primera empresa: una cadena de restaurantes, a la que luego seguirá otra de hoteles. El éxito de sus …
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