«En el caso de Newton y el falsificador, las complejas explicaciones sobre la economía inglesa de la época se alternan con los cuadros narrativos que presentan a Newton moviéndose por callejones oscuros e interrogando a presos. Tras este viaje por las cárceles del Londres de finales del XVII, el lector termina convencido de que si el genio inglés siguiera vivo no harían falta máquinas para detectar billetes falsos.» Javier Fresán
Después de treinta años como profesor en Cambridge, y habiendo culminado ya su carrera científica, en 1696 Isaac Newton aceptó el cargo de intendente de la Real Casa de la …
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