Un testimonio escalofriante sobre la fragilidad de la libertad.
El 16 de febrero de 2018 un tribunal de justicia turco sentenció a cadena perpetua sin libertad condicional a Ahmet Altan, arguyendo su participación implícita en el fallido golpe de Estado de julio del 2016 contra el Gobierno de Erdogan. La fiscalía alegó que Altan envió "mensajes subliminales" a través de sus apariciones en televisión y sus columnas de opinión, instando al derrocamiento del Gobierno mediante el uso de la fuerza y la violencia.
Dos años después de su detención Altan sigue encerrado en la prisión de Silivri, en las afueras …
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