"Mamá había sacado una lección de nuestra tragedia. Nos estaba transmitiendo una enseñanza: que amar la vida significa abrazarla con pasión."
Una mañana cualquiera la narradora de esta historia se despide de Gabriel, su hermano menor, y le desea suerte en su examen final de inglés. En algunas horas, ella estará bailando en su fiesta de promoción. Falta poco para Navidad.
Pronto, una llamada interrumpe la feliz cotidianeidad de la familia. Gabriel ha sido atropellado. Aquí es cuando Jorge Eslava transmite al lector el horror del instante en que todo cambia.
Afortunadamente, el final de esta historia es feliz. Pero …
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