Un mes en la vida de una mujer, escritora, esposa y madre de cuatro hijos que busca la estabilidad depositando sobre su lengua dos gotas de LSD.
«Dos días después abrí el buzón y encontré un paquete. En el remite decía "Lewis Carroll". Dentro encontré un frasquito de color azul cobalto.»
Hasta entonces, Ayelet Waldman había probado todas las terapias imaginables, de la farmacopea al mindfulness. Pero las tempestades anímicas que le provocaba su trastorno bipolar eran insoportables; marido e hijos sufrían con ella.
Dos gotas del frasquito en la lengua y Ayelet se suma a …
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