En un tiempo en el que la memoria histórica reclama un lugar parecía obligado aprovechar el centenario de aquel escándalo para reivindicar la inocencia de su protagonista.
El 13 de octubre de 1909, hace ahora exactamente cien años, moría fusilado en el castillo de Montjuïc el pedagogo, anarquista y librepensador catalán Francisco Ferrer i Guardia, condenado a la última pena en virtud de una polémica sentencia que lo consideró «autor y máximo responsable» de los sucesos revolucionarios conocidos históricamente como la Semana Trágica.
Con la ejecución de Ferrer i Guardia la España dogmática e intransigente, encarnada en el Gobierno de …
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