Un flautista que con su música limpia toda una ciudad de ratas, y luego de niños. Un consejero que desmonta violines para descubrir sus secretos. Un célebre compositor que, lamentando que su hija no tenga el menor oído, decide casarla al menos con alguien que sea capaz de componer una bellísima sonata. Un músico que tiene la desgracia «de haber escuchado conciertos de ángeles y de haber creído que los hombres podían comprenderlos». Un órgano que toca solo. Unos cuantos niños prodigio. Un estudiante que vive en un edificio sin otro inquilino que un anciano mudo que toca la viola …
Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar su experiencia y nuestros servicios analizando su navegación en nuestra web y cómo interactúa con nosotros y poder mostrarle publicidad en función de sus hábitos de navegación. Para consentir su utilización, pulse el botón “Acepto”. Puede obtener más información consultando nuestra Política de Cookies.