Un hombre adicto al trabajo.
Una mujer que pretende romper con todos sus esquemas.
¿Será posible que de aquí surja una historia de amor?
«No es que no me guste la gente, es que solo me gusta mi gente. El dinero no lo es todo, pero abre puertas que de otro modo permanecen cerradas. Y llegar a ser CEO con solo treinta y cuatro años no fue fácil. Lo siento, no tengo tiempo para chorradas de hippies ni de vida interior. ¿El amor? El amor llegará cuando haya alcanzado mi objetivo: llevar mi empresa a lo más alto. Estas son …
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