Tras recibir la carta de un asesino convicto y lector de sus novelas, Beatriz imagina sus vidas posibles.
De la autora de Dios se fue de viaje y Lo que no mata, enamora, Beatriz Rivas.
Ya no necesita exorcizar ni inventar vidas posibles: se ha reconciliado con su nombre.
Así como los presos condenados a muerte, de cierta manera todos estamos en el pabellón que nos lleva hacia el final. En ello reflexiona Beatriz cuando recibe la inesperada carta de un asesino convicto, lector de una de sus novelas. Sabe que cualquier autor es susceptible de ser leído por …
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