Cómo transformar nuestra ciudad en un espacio donde se respete a todos y cada uno y el bienestar sea posible.
¿Cómo podemos vivir bien en una ciudad que no nos deja ver las estrellas, que nos niega nuestro derecho a un pedacito de horizonte, que nos impide escucharnos porque el ruido tapa nuestras voces?
Hoy los automóviles y el hormigón tienen más importancia que los vecinos. Ya no usamos las aceras para reunirnos a conversar o caminar, sino para correr al trabajo y luego volver rápido a encerrarnos antes de que oscurezca. Pensamos nuestra casa como un bunker porque vivimos …
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