Dos décadas después de finalizada la Guerra Fría, el fantasma del Comunismo ha renacido en el territorio de los vencedores, siempre preparados para cavar su tumba, pero no para lidiar con su vida de ultratumba. De esta ironía trata El comunista manifiesto. Y de cómo la cultura occidental ha acabado reciclando, en una mezcla de fascinación y venganza, la iconografía del Imperio desplomado.
Entre la caída de un PC (Partido Comunista) y la expansión de otro PC (Personal Computer) tiene lugar este regreso, perceptible en las múltiples variaciones del Manifiesto comunista o en el uso del Este como gran …
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