Lúcido y combativo, William Ospina se niega a aceptar que en Colombia todo está perdido.
Estamos cansados de amar con vergüenza, de engendrar con miedo, de trabajar sin ganas, de luchar sin fuerzas, de morir sin gracia. Y estamos cansados de ser los cómplices de nuestros verdugos, de elegir a los que nos matan, de alimentar a los que nos roban, de admirar a los que nos desprecian.
Estamos cansados de que cueste tanto una educación que nada resuelve. Cansados de que nos sigan diciendo que al crimen se lo combate con criminales, que a la pobreza se la combate …
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