¿Por qué las democracias suscitan protestas pero también constituyen una esperanza para millones de personas? ¿Por qué, a la vez, movilizan y desencantan a los ciudadanos? Estas son las preguntas centrales que guían este libro. Las democracias prometen representar los intereses de los ciudadanos ya que las elecciones permiten echar a malos gobiernos. Ahora bien, ello depende de la calidad de la información; de que una división de los poderes asegure la incertidumbre de las elecciones; de que los políticos no hagan y deshagan gobiernos con autonomía de los votantes; de que los partidos faciliten la información y la participación. …
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