El tiempo había transcurrido en nuestras vidas, cada uno marcando su camino, cada uno trató de sobrevivir y amoldarse a la baraja de juego que la vida presentaba...
Él hacía mucho había decidido convertirse en acero, sin permitir que nadie ni nada entrara; su muralla infranqueable no sería derribada, no perdería todo de nuevo. Su alma había sido congelada, se había jurado así mismo jamás confiar en alguien, nunca mostrar sus sentimientos ni expresar sus emociones, pues gracias a eso ya había quedado expuesto a demasiadas humillaciones y decepciones. Había muchas razones para ser llamado Acero, para que su verdadero …
Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar su experiencia y nuestros servicios analizando su navegación en nuestra web y cómo interactúa con nosotros y poder mostrarle publicidad en función de sus hábitos de navegación. Para consentir su utilización, pulse el botón “Acepto”. Puede obtener más información consultando nuestra Política de Cookies.