Si tantas diferencias entre ambos no hubiesen sido nuestro abismo, si tan solo tanto dolor no hubiese sido nuestra purificación, si la fuerza del destino no hubiese rasgado los pocos hilos de tolerancia entre nuestros mundo... quizás, entonces, ilusamente... nuestra historia hubiese sido diferente.
«En la época victoriana, en una ciudad de Holanda, los gitanos llegamos a encontrarnos con un destino que no estábamos esperando por más que las estrellas y la luna guiaban nuestros pasos. Estaba acostumbrada a la libertad, a la noche brillante y a caminar como nómada bajo los cielos del mundo, observando todo aquello que la …
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